Thursday, April 05, 2007
Hilemorfismo y la Mueca Periferica
Explicación (y primer post del otro blog):
Llevo dos años y seis meses registrado en Blogger, cargando con dos blogs, alternando lo que escribo entre ellos, quedándome horas blancas leyendo blogs puertorriqueños que cada vez se multiplican con más velocidad। Hubo algunos con los cuales me fijé y jamás he abandonado, tal como lo es “no-aptitud-para-la-humanidad” uno de los mejores, sino el mejor blog de cuentos que he leído। Otros que me captaban se deshicieron muy lentamente entre la espesa abstracción de la Red. Mientras tanto, alternaba escribiendo entre “…haciéndole cesaria al coyote” (mi primer blog, que antes ocupaba este link), y Cuentos Sugar-free (un espacio que utilicé como taller para aprender a ser más conciso en mis cuentos, al igual que para tratar técnicas que no utilizaba normalmente), abandonándolos a destiempo, y regresando luego con semanas en las que posteaba cinco, seis veces. En el primero, publicaba todo lo que escribía, desde pensamientos, hasta noticias, críticas, anuncios y otros disparates. El segundo, sólo “cuentos” experimentales y borrosos de 500 palabras o menos. Poco a poco, comencé a abandonar a ambos, y llegué hasta donde me encuentro hoy. Dejé el primero morir, y el segundo ya ha cumplido su función. Como taller, fue excelente, pero nunca fue un lugar donde ponía lo mío. Escribía para Sugar-free como una tarea, como un ejercicio diario/semanal para mantener la punta del lápiz afilada. Cientos de ideas salieron de ahí, se vistieron en ropas más delicadas y han crecido hasta una post-adolescencia bastante respetable, mientras que otras tantas se quedaron desnudas, tristes natimuertos destinados a ser olvidados. Pero creo que es tiempo de pasar la
página, y eso he hecho। Nace, entonces, “Hileformismo(s) o La Mueca Periférica”. Jelou.
Friday, March 23, 2007
Una mirada vizca a la crasa puertorriqueñidad afectada por el plan dorado de Liberty Cable, incluyendo la condición del Welfare y el precio de las...
El "sueño" américano
O,
Una mirada vizca a la crasa puertorriqueñidad afectada por el plan Dorado de Liberty Cable Vision, incluyendo la condición del welfare y el precio de las Medallas en una sociedad medicada por la apatía prójima y el encierro causado por el fenómeno "urbanización cerrada y/o comunidad especial".
O,
Juan del Pueblo: El hombre que quiso ser Tom Cruise
Cuento:
Le tomó la mano de repente, la miró a los ojos, la besó, no susurró ni una palabra y saltó del avión. Caían rápidos, abrazados, sólo con un paracaídas. La besó nuevamente, aún con la presión, sacó de su bolsillo un control remoto con un botón rojo, y lo apretó. El aeroplano voló en pedazos.
Sabía que el paracaídas fallaría, pues eso es lo que hacían los paracaídas, así que haló directamente la cuerda que activaba el de emergencia, y justo como planeó, fueron halados hacia arriba.
Una vez aterrizaron, brincaron al convertible rojo que los esperaba, volvieron a besarse y guiaron hasta el horizonte huyéndoles a los Rojos que los seguían.
Se levantó con dolor de cabeza, su mano en sus calzoncillos, al lado de su esposa, que se babeaba mientras dormía. Se rascó la entrepierna, fue a la nevera a buscar otra Medalla, se dio un buche y fue al baño. Aún podía ver su cara de galán detrás de toda la barba, la grasa, el sucio, la depresión, la tristeza, los aprietos económicos y los revoluses políticos.
Prendió el televisor y seguían dando la misma película que habían estado dando toda la semana. Todos canales daban lo mismo. Lo apagó. Puso el radio, pero aún repetían el último mensaje del gobernador. Regresó a su cuarto, caminó a donde su esposa, alzó la sabana, para ver si aún dormía desnuda, y efectivamente descubrió que algunas cosas no cambiaban. Le apretó una teta y ella no respondió. Repitió lo mismo con la otra, nada. Las beso. Las lamió. Intentó meter su mano entre aquellos muslos, pero pesaban demasiado para ser movidos. Se consoló con las mamarias, pero prontamente se aburrió.
Fue al baño. Se masturbó pensando en la ex gobernadora. Volvió a mirarse en el espejo. Esta vez sólo se veía él: gordo, encalvecido, arrugado, barbudo, apestoso, dientes virados, una nariz demasiada ancha, un problema de acné digno de pubertad, y una sonrisa pésima. Eructó. Volvió a rascarse los huevos. Se dio el último buche de Medalla. Tiró la lata en el zafacón que estaba al lado del inodoro.
Volvió a acostarse en la cama. Le quitó la sabana de encima a su esposa, intentando no despertarla. La tiró al suelo. Estiró su brazo peludo por encima de la cara de ella, para alcanzar el libro que ella tenía en su mesa de noche. Lo tomó. Le quitó el marca páginas que tenía y comenzó a leerlo. La bruja de Portobello. Lo ojeó. Leyó la oración del final, la del principio, sonrió, lo regresó a su lugar y jugó un poco más con las tetas de su mujer.
Aún de gordita, pensó, tiene labios bonitos. Como me gustaría una mamada.
Intentó abrirle los muslos nuevamente, y lo logró. Metió la mano, jugó un poquito. Vio como reaccionaba, se movía, gemía, todo con los ojos cerrados. Pero para él, nada. Intentó motivarse, imaginándose otra persona en su lugar. Nada. Se aburrió.
Clavó su mirada en el abanico de techo que chillaba mientras daba vueltas. Estaba sucio. ¿Cuándo, se preguntó, fue que mi vida se descarriló? Intentó pensarlo, mas se cansó. Sintió que los mosquitos lo picaban, así que buscó una culebrilla en los gabinetes de la cocina, y la encendió en la mesa de noche de su esposa, encima del libro de Coehlo.
Estudió un rato más a la mujer con la que se había casado hace cuatro años, se desnudó, y se paró frente al espejo. Si chupaba la pipa lo suficiente, empujaba los hombros para atrás, y con la otra mano halaba su pene, era todo un macharrán. Podía tener a la mujer que él quisiera, se mintió. Mirándose en el espejo, volvió a masturbarse. Fue al fregadero, se enjuagó las manos, las secó con la toalla que guindaba de la nevera, y se tiró a la cama, con toda su fuerza.
Miró el reloj. Aún eran las 3:15 AM.
Cansado la realidad, cerró los ojos, y sonrió.
Los estaban siguiendo. Aguanta aquí, le dijo a su mujer, y sacó dos ametralladoras del compartimiento de guantes. Giró el guía de repente a la izquierda. El carro comenzó a dar vueltas. Se puso de pies, y vacío los cartuchos de balas en los carros perseguidores. Vio como éstos se estrellaban y explosionaban en llamas.
Te amo, le dijo la mujer, y él la besó, lleno de pasión.
Logró obtener control del convertible rojo, lo dirigió al horizonte y siguió guiando, mientras su mujer le bajaba el zipper, y le sonreía con unos labios carnosos.
La alarma comenzó a sonar.
Se levantó. Su esposa permanecía desnuda.
Tápate, mujer, le gritó, dándole un codazo y despertándola.
Apaga esa mierda, que estaba soñando.
Ella hizo como él ordenó e intentó regresar a dormir.
¿Quieres que te lo mame? Ella le preguntó.
Lo que quiero es dormir, le ladró él devuelta, e intentó regresar a su sueño.
No pudo dormir más.
Saturday, March 10, 2007
Monday, February 05, 2007
Luz Roja
Camina dando tumbos, estirando su brazo hasta tocar la pared.
Mira al cielo, y éste se le viene encima.
Las paredes se inclinan, lo hacen gritar.
La deformación de la habitación lo lastima, le tuerce la clavicula hasta que siente el crack.
Su pie no tiembla. Está seguro de eso.
Su pie no tiembla, ni temblará. Tiene que mantenerse firme.
Un impulso. Se aleja de la pared.
El pasillo se alarga, se vuelve más angosto.
La luz se torna un rojo tenue, del color de un atardecer en Tierra de Nadie.
Aprieta su puño, mira su pie, aún no tiembla.
Pone su mano izquierda sobre su barriga. Siente nausea y una ola de vaga incoherencia, ambigua, confusa e irracional lo tumba, lo quiebra contra el suelo y deja sus vidrios ahogandose en la inconsistencia del rojo.
Vuelve a apretar el puño, levanta la mano izquierda, siente la viscosidad, que se torna púrpura, y mira a su pie.
"No tiembles, por favor. No tiembles."
Saturday, February 03, 2007
Calle José M. Solis, Bairoa Park, Caguas, Puerto Rico
Friday, January 19, 2007
Mosca en Vaso de Semen
(Help) I need somebody
(Help) Not just anybody
(Help) You know I need someone
(Help)
When I was younger, so much younger than today
I never needed anybody's help in any way
But now these days are gone
I'm not so self assured
Now I find I've changed my mind
I've opened up the doors
Help me if you can, I'm feeling down
And I do appreciate you being 'round
Help me get my feet back on the ground
Won't you please, please help me
And now my life has changed in oh, so many ways
My independence seems to vanish in the haze
But every now and then I feel so insecure
I know that I just need you like
I've never done before
Help me if you can, I'm feeling down
And I do appreciate you being 'round
Help me get my feet back on the ground
Won't you please, please help me
When I was younger, so much younger than today
I never needed anybody's help in any way
But now these days are gone
I'm not so self assured
Now I find I've changed my mind
I've opened up the doors
Help me if you can, I'm feeling down
And I do appreciate you being 'round
Help me get my feet back on the ground
Won't you please, please help me, help me, help me, ooooHelp! de los Beatles
Por más que intento enfocarme en el mundo que me rodea, no puedo hacerlo. El sonido de la campana anunciando una nueva hora está lejos; las palabras de mi jefa, que me habla, bailan un ballet de impedidos en un plano al cual no me puedo ajustar. Me despego del teclado y miro por la ventana. El verde fosforecente de las hojas se mueve tímidamente con la brisa, más abajo, una estudiante pasa empleando todas sus energías en poder cargar las botas inmensas que tiene puestas de un paso a otro. Se detiene por un momento y levanta su mirada hacia la mía. No estoy seguro que me mira a mi, hasta que mueve su cabeza de lado a lado, haciendome transparente que está decepcionada. Recibo la misma mirada de todos los transeuntes que cruzan por mi campo de visión. Todos, hasta los que jamás me habían visto, saben que ando desconectado del mundo.
Un pensamiento no me deja en paz: Mi cobardía es un toro bravío que se lanza al matadero.
Intento silenciarlo todo. Las voces, las hojas, las miradas, mi jefa, mis pensamientos, la vida y su muerte. Coloco los audifonos sobre mis oídos y le permito a mis ojos perderse en la blancura de las paredes.
¡Oye!, alguién grita, ¡oye!
Me quito los audifonos y miro a la muchacha que está al otro lado del counter.
"¿En qué te puedo ayudar?"
"¿Qué sabes del sexo?"
La miro y me quedo en silencio.
"Tengo que saber, ¿qué piensas del sexo? ¿qué piensas del periódico de ayer? ¿qué piensas de éste libro?" Saca un libro de carpeta dura.
"¿Qué libro es ese?"
"Uno de química."
"No soy fanático de la química."
"¿Eres fanático del sexo?"
"¿Te importa?" Le pregunto molesto.
"Sí."
"¿Te conzoco?" Nunca antes la había visto.
"No."
"¿Por qué quieres saber? Pregúntale a otra persona."
"Quiero saber tu opinión. Te estaba mirando desde el otro lado de la biblioteca y vi la cara que tenías. Estabas pensando en sexo. Eso lo sé. Mi novio pone esa cara cuando me pongo una falda demasiado corta. Mi padre también la pone, pero es cuando mi madre se pinta las uñas. Es raro, así."
La estudio nuevamente. Es, problablemente, de mi misma edad. Bajita, capaz de perderse entre las piernas de las masas en unas Fiestas de las Calles de San Sebastian. Tiene las tetas bastante redondas, me digo a mi mismo y siento las tremendas ganas de darle un mordiscazo. Miro hacia otro lado, para distraerme.
"No pensaba en sexo." Le intento aclarar, siento que me sonrojo. Mi jefa me mira de reojo, se pone de pies, y sale hacia el cuarto de atrás.
"¿En qué entonces?"
" Estoy trabajando."
"Por eso te pregunto. Por que estás aquí para servirme. Si no estabas pensando en sexo, ¿en qué pensabas?"
"En... no sé. Me siento desconectado."
"¿Te sientes flotando en un gran mar blanco de nada? ¿Cómo una mosca en un vaso de semen?"
"Tienes problemas. Estoy ocupado. Vete."
"Los problemas son tuyos. Te quiero ayudar."
"¿Por qué?"
"Por que sí. Por que no es bueno andar desconectado. ¿Has escuchado la canción de los Beatles?"
No, le mentí. La estaba escuchando hace un momento, pero temía que siguiera hablando.
"Pues, es la historia de mi vida," explicó, "Eniweis, te voy a ayudar. Quiero ayudarte."
Pensé en ignorarla, pero su mirada cambió. Se volvió suave, húmeda y me recordaron a una tarde hace quince años en la que mi padre me llevó a volar chiringas al morro. Apagué el ipod y, next thing I knew, las palabras se escapaban de mis labios como el mar de lágrimas que llevaba aguantando desde hacía ya varios meses.
Friday, January 12, 2007
Preguntó el joven al Establishment
Dígame pues, ya que tanto insiste, qué es ser hombre.


